Al otro día tempranito ya estaba en la puerta de su casa para empezar la labor titánica de reforestar ese terreno, llegamos muy picudos con armas en mano (pala, pico y barreta)
Supuse que como el sugirió la idea, ya tendría práctica, y así fue, empezo con el primer hoyo, pero después de como 10 cm de profundidad se topo con piedra (tepetate), y yo iba sacando la tierra con la pala, se paso al segundo hoyo, pues decidió dejar en paz un rato el primer hoyo, pero la historia se repitio, yo intente hacer un tercer hoyo, pero mis manos sufrieron las inclemencias de tan pesada labor, así que decidí fingir demencia y seguir con la pala.
Después de 7 flamantes hoyos de 10cm de profundidad, la meta eran 4ocm, decidimos tomar un decanzo, del cual ya no volvimos, definitivamente no era labor para nosotros.
Así que al otro día llego Sandro (trabajdor) dispuesto a sembrarlo, cuando lo vi le dije, ya te ayudamos con unos hoyos, vi en su expresión una risa burlona, la misma que uso cuando un alumno me entrega una tarea mal hecha, pero que hacer, ijji, zapatero a tus zapatos
Aprovechando las vacaciones, mi querida novia vino a visitarme, y obviamente me ayudo a regar a nuestros retoños jijijijiji
